Guía práctica del buen divorcio

 

A veces no hay más remedio que ir a juicio, por ejemplo, cuando un padre tiene problemas para conseguir la custodia compartida de sus hijos o bien cuando hay un menor en riesgo porque su progenitor/a tiene problemas de adicción al alcohol, drogas  o de ludopatía. 

Para el resto de casos, te damos las claves para un buen divorcio:

1.- Un buen divorcio es el que construye un futuro en el que todos ganan. El mal divorcio es el resultado de dos monólogos que no terminan con una sentencia y se prolonga durante años.

2.- El buen divorcio es el resultado de un buen asesoramiento legal que permite construir puentes de diálogo. El mal divorcio se construye sobre reproches y faltas del pasado, busca un ganador y un perdedor, pero a la larga todos pierden.

3.- Los padres y las madres son un modelo. Cuando los padres que se divorcian dialogan, los hijos se sienten seguros y aprenderán que, en momentos difíciles, se puede y se debe hablar.

4.- Elegir bien al/la abogado/a es fundamental. Debe ser experto en derecho de familia, con experiencia y que aporte soluciones creativas al caso. 

5.- La comunicación entre abogado y cliente debe ser fluida. Las nuevas tecnologías como el WhatsApp, el correo electrónico y Skype permiten resolver dudas en cualquier momento.

6.- El secreto de un buen divorcio es la comunicación y el respeto.

7.- El buen divorcio es el que evita costes emocionales, psicológicos y económicos. La seguridad financiera de los padres y la estabilidad emocional de nuestros hijos es el objetivo.

8.- El buen divorcio no traspasa líneas rojas, como pelearse y discutir, faltar al respeto o desautorizar al padre o a la madre delante de los hijos.

9.- El buen divorcio no utiliza los hijos como intermediarios o para obtener información de la expareja. El buen divorcio evita el chantaje emocional a los hijos.

10.- Precio justo. El buen divorcio se ajusta al presupuesto. 

Laura Servent Batlle- Abogada de Familia